Ningirsu plantó la semilla de Eannatum en el seno [...] y se regocijó en Eanatum. Inanna lo acompañó, lo llamó Eana-Inanna- Ibgalakakatum, y lo depositó en el regazo singular de Ninhursag. Ninhursag [le ofreció] su pecho singular. Ningirsu se regocijó en Eannatum, la semilla plantada en el seno por Ningirsu. Ningirsu puso sobre él la extensión (de su brazo), por cinco codos tendió su brazo sobre él: ¡cinco codos, un brazo! Con gran alegría, Ningirsu [le dio] el re[ino de Lagash].
Tomado de: A. Kurth (2014), El Oriente Próximo en la Antigüedad (c. 3000-300 a.C.), Crítica, pág. 49 (en el texto se referencia a Sollberger, Corpues des inscriptions "royales" présargoniques, Ean, 1, pp. IV-V; Sollberger y Kupper, 1971, 1C5acf; Cooper, 1983, p. 45).
Cronología: c. 2450 a.C.
Clasificación: vinculación entre el rey y las divinidades; monarca protector de la comunidad porque actúa en nombre de la divinidad tutelar de la ciudad; éxito del monarca garantizado por la relación con la divinidad.