Los enviados de Agga, hijo de Enmebagesi,
partieron de Kish para presentarse ante Gilgamesh, en Uruk.
El señor Gilgamesh ante los ancianos de su ciudad
llevó el asunto y les pidió consejo:
"¡No nos sometamos a la casa de Kish, ataquémosles con nuestras armas!".
La asamblea reunida de los ancianos de su ciudad
respondió a Gilgamesh:
"¡Sometámonos a la casa de Kish, no la ataquemos con nuestras armas!".
Gilgamesh, el señor de Kullab,
que realizó heroicas hazañas por la diosa Inanna,
no aceptó en su corazón las palabras de los ancianos de su ciudad.
Por segunda vez, Gilgamesh, el señor de Kullab,
ante los combatientes de su ciudad llevó el asunto y les pidió consejo:
"¡No os sometáis a la casa de Kish! ¡Ataquémosla con nuestras armas!".
Entonces, Gilgamesh, el señor de Kullab,
ante este consejo de los combatientes de su ciudad sintió alegrarse su corazón, esclarecerse su alma.
Tomado de: Noah Kramer, S. (1985): La historia empieza en Sumer, Ediciones Orbis, Barlona, pp. 40-41).
Cronología: c. 2700 a.C.
Clasificación: sistema colegiado de dos asambleas; Mebaragesi y Gilgamesh, contemporáneos